sábado, 22 de diciembre de 2012

Crítca Rey Escorpion "La batalla por la redención"


Parece que soy el primero en jugársela y ver esta secuela de secuela. Cuando vi la 2 no me encantó pero me gustó, tenía su tirón con aquello del inframundo y tal así que decidí ver la 3 a ver que pasaba. Con esta me pasó lo mismo que con la 2, era peor que su predecesora pero tenía su aquel. Soy un enamorado de la mitología egipcia, eso la salva y me hace ponerle un 4 cuando merecería menos.

Está mejor hecha que la 2 y peor que la 1. Los protagonistas masculinos molan porque se llevan a matar y tiene su puntito pero la película en sí no tiene ni pies ni cabeza con reyes de pega, ya me diréis que pinta el papel del "hombre mono" Ron Perlman (este tío es el eslabón perdido entre el mono y el hombre), y un malo que da más risa que miedo. ¡Billy Zane daba más cague en Titanic! Parece que haga una mofa de su papel... Las peleas entre los ejércitos (porque las particulares son bastante simplitas) están muy bien, es lo único que me sorprendió. Por lo demás, que rescaten a "The Rock" si quieren hacer una cuarta y procuren hacerla parecida a la primera.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Crítica El Hobbit: Un viaje inesperado

Imagen con el cartel de 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'
El pasado noviembre fue el mes de ‘La saga Crepúsculo: Amanecer. Parte 2’ (The Twilight Saga. Breaking Dawn: Part 2, Bill Condon, 2012), pero el final de la más famosa saga vampírica de los últimos tiempos no tiene nada que hacer contra ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ (The Hobbit: An Unexpected Journey, Peter Jackson, 2012) a la hora de luchar por ser el título más recordado de este año que ya está llegando a su fin. Y es que pueden gustar o no, pero las tres entregas de ‘El señor de los anillos’ dirigidas por Peter Jackson se encuentran sin lugar a dudas entre los títulos más destacados de la primera década del siglo XXI y el hecho de que el realizador de la estupenda ‘Criaturas celestiales’ (Heavenly creatures, 1994) regrese a la Tierra Media es un gran acontecimiento para muchos. Por mi parte, hubiese preferido que Guillermo Del Toro la dirigiera tal y como estaba previsto inicialmente, y también que se hubiera realizado una única gran película de aventuras a partir de la novela de Tolkien.
Lo peor de todo es que las ansias de grandeza de Jackson han acabado derivando de una innecesaria trilogía que me hacía temer lo peor en cuanto al uso de relleno insustancial para alargar el periplo de los protagonistas más allá de lo razonable, siendo éste el primer – y principal- punto que convierte a ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ en la crónica de una decepción anunciada. Lo cierto es que hace ya años que no revisiono ‘La comunidad del anillo’ (The Fellowship Of The Ring, Peter Jackson, 2001), ‘Las dos torres’ (The Two Towers, 2002) o ‘El retorno del rey’ (The Return Of The King, 2003) y quizá me lleve una decepción al hacerlo, pero sí que recuerdo el entusiasmo que me sobrecogió cuando vi todas ellas en una sala de cine el día de sus respectivos estrenos, algo que ha estado muy lejos de pasar en el caso de ‘El hobbit: Un viaje inesperado’, ya que la sensación al acabar el pase fue de simple alegría por no haberme encontrado con una porquería.
Martin Freeman e Ian McKellen en 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'
El primer acto – la llamada a la aventura en la que Gandalf lía a Bilbo para que acuda con ellos en su casi suicida misión- ejemplifica bastante bien lo que será finalmente la película: ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ es narrada de forma innecesaria como una especie de memorias que escribe Bilbo, algo que Jackson aprovecha para recuperar sin necesidad alguna a Ian Holm y Elijah Wood y así vincularla con mayor fuerza con su anterior trilogía. Esto es algo que se repetirá a continuación – la anodina aparición de Saruman-, ya que Jackson no desaprovecha la más mínima oportunidad para relacionarlas, aunque esto acabe resultando una mera muestra de su desconfianza hacia los espectadores más distraídos – por no decir tontos- que quizá se hayan olvidado de su evidente parentesco.
El otro aspecto conflictivo es que los protagonistas tardan 45 minutos en abandonar el acogedor hogar de Bilbo para empezar a hacer algo. Cierto que así hay algo más de espacio para desarrollar a los catorce protagonistas, pero lo cierto que casi todos ellos son despachados de un plumazo, siendo Bilbo, Thorin y el ya conocido Gandalf – no esperéis grandes cambios respecto a lo que ya sabíamos de él- los únicos que realmente gozan de atención a la hora de definirlos. Es aquí donde sobresale por primera vez Martin Freeman, actor que Jackson estaba empeñado en contratar a toda costa, para levantar el interés de la función y conseguir mantener la atención del espectador. Freeman, un rostro relativamente desconocido para el gran público, consigue a través de pequeñas reacciones gestuales, ligeras modulaciones de su tono de voz y su desbordante talento que la sensación de repetición –algo innegable- no se imponga y que uno realmente esté deseando saber las aventuras que va a vivir.
Martin Freeman es Bilbo en 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'
Otro rasgo clásico de la saga es la inclusión de breves flashbacks para darnos datos adicionales cuya valía en ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ va más allá de lo razonable. El caso más evidente es el de Azog, una especie de primo cabreado de zumosol de los orcos – no pude evitar dejar de pensar en que su diseño estaba pensado para vender merchandising- que tiene gran peso en el trágico pasado de Thorin. Es una secuencia resuelto con el tino habitual de Peter Jackson para este tipo de momentos y que realmente llama la atención por mucho que sea una especie de islote narrativo dentro de la película, pero Jackson no se conforma con eso y, en una de las peores decisiones del guión escrito por el propio director de la divertida ‘Mal gusto’ (Bad Taste, 1987) junto a Fran Walsh, Philippa Boyens y Guillermo Del Toro, convierte a Azog en el gran villano de la función. Es aquí donde aparecen los primeros problemas de dividir la historia – los apéndices de ‘El señor de los anillos’ se los podía haber ahorrado- en tres, pues ante la escasa relevancia de Smaug, algo había que utilizar como motor dramático de un simple viaje hasta los dominios del temible dragón.
Puede que algunos estén pensando que estaba deseando encontrar algo para criticar a ‘El hobbit: Un viaje inesperado’, pero es que Azog sólo sirve para entorpecer el ritmo – y alargar la duración- de la película, añadiendo de paso una capa de espectacularidad que no termina de funcionar demasiado bien. Ahí surge una de las dicotomías de la película: ¿Ser una simpática y ligera aventura o una narración épica y trascendental? Lo cierto es que Jackson, por mucho que siga echando mano de sus recursos habituales – planos aéreos para mostrar a gente caminando y la grandiosidad de los parajes naturales donde se rodó-, sabe mantener el tono dominante de la novela – aventura ligera- durante la mayor parte del metraje, pero hay momentos en los que el subconsciente le traiciona y opta por apostar por la espectacularidad, quizá como peaje para que el público no se vuelva contra él. Por ejemplo, la concatenación de casualidades en la huida dentro del refugio orco deja en ridículo a cualquier deus ex machina – no me vale la excusa fácil de que Gandalf es un mago- utilizado por cualquier blockbuster estrenado en 2012, y lo peor es que más tarde hay uno aún más grave. Y no me olvido tampoco de la ridícula y absurda caracterización de Radagast, siendo además el personaje un incordio más que una ayuda.
Los Trolls de 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'
Sin embargo, hay una muy buena película de 90 minutos – o poco más- en ‘El hobbit: Un viaje inesperado’, ya que no faltan grandes momentos como toda la secuencia que comparten Bilbo y Gollum. He de reconocer que era el único momento de la novela que realmente recordaba con nitidez de lo visto aquí, y he de decir que Jackson logra la perfección en dicha escena. Gollum ha mejorado notablemente en naturalidad – y eso que ya entonces estaba muy conseguido- y Martin Freeman sigue fascinando con la sencillez de su composición de Bilbo. Hay otros momentos estimulantes – la graciosa secuencia con los trolls- y agradecí sobremanera que la naturalidad sea la clave dominante de las actuaciones – genial ver a Hugo Weaving como un Elrond más distendido y cercano-, siendo perfectamente comprensible que un más que correcto Richard Armitage escape a la regla con su intenso Thorin.
En lo visual, es difícilmente discutible que ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ brille a un gran nivel, algo que no puede decirse de su totalmente prescindible versión en 3D – resalta algún momento puntual, pero en general no podría ser más intrascendente-, la cual os recomiendo evitar siempre que os sea posible. Sí hay algún fallo en el diseño de alguna criatura, no tanto en su ejecución como en el propio concepto, pero aquí no hay ningún trucaje que resulte cantoso, ni siquiera cuando un personaje llega a desviar flechas con su espada, y es que no podía faltar el momento marcianada, algo en lo que Jackson ya incurría en la trilogía de los anillos. A modo especialmente personal, he de señalar que también me hubiera gustado que Jackson no abusara tanto de las muy logradas composiciones de Howard Shore, pues hay algunos momentos que hubieran mejorado bastante prescindiendo de ella.
Gollum en 'El Hobbit: Un Viaje Inesperado'
En definitiva, ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ es un buen entretenimiento con alguna secuencia hasta magistral – el juego de las adivinanzas entre Bilbo y Gollum- y un gran trabajo de Martin Freeman, quien consigue levantar el interés de la película en varias fases en las que con un intérprete menos talentoso – sí, estoy pensando en Elijah Wood- se hubiera ido todo a la porra. En su contra, una excesiva cantidad de relleno – Azog es una mera forma de tener un gran villano que sólo ayuda a relentecer el ritmo- y alguna situación que bordea peligrosamente el mayor de los absurdos – el chistoso orco primo lejano de Jabba el Hutt- impiden que la película pueda a llegar a ser ese grandísimo espectáculo que muchos esperan de ella.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Otra Crítica

Fast Five (A todo Gas 5) Crítica




Con el chute de adrenalina aún en las venas, después de ver un espectáculo digno de la saga(conjuntamente con el primer episodio, de largo la mejor), nos disponemos a contaros las sensaciones que nos deja esta Fast Five, la cual seguramente, triunfará en la taquilla(repite en lo más alto de la lista de más taquilleras) y entre los seguidores ya no solo de la saga, sino incluso entre aquellos, que solamente quieran distraerse con una dosis grande de tiros, persecuciones, acciones imposibles, y demás situaciones que se crean cuando entramos en el mundo de Dominic Toretto(Vin Diesel).
De que va esta Fast Five? Después de que los chicos, ayudaran a Dome, a escapar del furgón donde era llevado a cumplir condena, Brian O'conner( Paul Walker), y Mia(Jordana Brewster), llegan a Rio de Janeiro, donde deben encontrarse con él. Dadas las circunstancias de su situación, participan en un negocio que no sale exactamente como esperan, y ese conflicto, les llevará más de una situación complicada. Pero no están solos, dado que la huida de Dome de las autoridades, les hará presas de un agente, Mr.Hobbs(Dwayne Johnson), que con un grupo de mercenarios, empezará una cacería sin cuartel, para detener a los miembros del equipo de Toretto.
El problema principal de nuestros amigos es un mafioso que controla todo lo ilegal que ocurre en las favelas, los barrios más pobres de Rio, de nombre Reyes(Joaquim de Almeida), al cual nuestros compadres han robado algo, que le és de alta estima, por lo que también pondrá precio a sus cabezas, vamos, que están solicitados a más no poder, pero para nada bueno.
Entre tanta testosterona, aparecerá la única agente brasileña honrada por lo que se ve, Elena(Elsa Pataky), la cual en un principio participará de la cacería de Dome, pero cuanto más avance todo, más se dará cuenta, de que algo falla en la operación. Que harán? sabiendo que el mafioso tiene en su poder millones de $, buscarán la forma de que ese dinero cambie de manos, del mafioso, a las suyas, of course.

Dom- Te afeito la perilla?Hobbs- no, mejor cambia de desodorante.

Queréis saber como acaba todo? rascaos el bolsillo, e id a verla, no os defraudará en absoluto, os lo aseguro. Después de sufrir ejemplos de pelis de acción de clase B( The Mechanic, Sed de Venganza), da gusto ver que aún se puede disfrutar de un buen film de acción, sin que te entren ganas de bostezar, o de algo peor. Que podemos destacar de manera positiva de este quinto episodio, (no os diré si último), aparte de lo lógico, las escenas de persecuciones, las escenas de acción, y de los momentos de chiste fácil, que impregnan esta saga, pues a mi me ha sorprendido de manera positiva, la interpretación de Dwayne Johnson, el cual desde El Rey Escorpión, a mi gusto, había encadenado, fiasco tras fiasco, incluso algunos de clase B( la mayoría)en cambio aquí, resulta muy refrescante para la película, que tengamos otro musculoso capaz, de darle de leches a nuestro Riddick particular, cosa a destacar, la escena entre ambos, leche va, leche viene, como si vieras un partido de tenis, con unos puños por raqueta, simplemente, acojonante.
Otro detalle a mencionar, es que reunen a gente de las diferentes entregas de la saga, como por ejemplo, Roman(Tyrese Gibson), de la segunda, Vince(Matt Schulze), de la primera, o Han(Shun Kang) de la tercera(este no murió en la peli????), con lo que le das a los fans la oportunidad de recuperar parte de la historia de ellas. Acierto total del guionista, el hacerlo. La dirección de Justin Lin, que ya llevó a cabo la tercera( bodrio total), la cuarta(mejor), y que se consagra con esta quinta parte, como un director de neumático quemado, de caballos de potencia, el ritmo casi nunca decae en esta Fast Five, con lo que te resulta imposible, relajarte un momento.

Pataky, Elsa Pataky me llamo, te suena? chica, pues no. No me suenas nada.

Negativo? aparte de que el guión siempre es el mismo, cosa típica de este tipo de pelis, lo siento, no cola Elsa Pataky en su papel, no acaba de transmitir lo que su personaje requiere, siendo en la peli, viuda de un agente matado por el malo maloso de la peli,convirtiéndose luego en agente del orden y que empuña una arma, como si de una coliflor se tratara, le falta algo. Entiendo que el estar en la meca del cine, y tener un buen agente, (porque de otra manera, no se entiende que tenga más metraje, que otras actrices, más importantes en la saga) le habrá valido para entrar en esta producción, y supongo que a fuerza de hacer papeles, papelitos, y con mucho trabajo, llegará el día en que hablar de su interpretación no sea sinónimo para nosotros, de negatividad.
Ya sabéis, os gusta la acción, coches trucados, chicas de infarto, testosterona a tutti plen, esta es vuestra peli, os encantará ver, que el género de action movie, no está muerto, si Toretto está metido en el ajo.
Por cierto, en mayúsculas, os lo digo. NO SALGÁIS DE LA SALA, QUEDAOS, A VER LOS CRÉDITOS. Hay algo, que vale la pena ver, y hasta aquí puedo leer.
Nota:7.5 de 10.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Crítica G.I. Joe "Retaliation"

gijoe2ret
Ha sido la noticia bomba de las últimas 24 horas. ‘G.I.Joe: Retaliation’, secuela del film de 2009, y que tenía previsto aterrizar en los cines el próximo 29 de Junio en los USA, suspende su estreno y se retrasa casi un año. No es lo usual cuando prácticamente los cines tienen ya el pedido hecho, pero menos usual es que nadie se ponga de acuerdo en explicar el porqué.
El motivo que primero ha salido a la luz ha sido que se quiere convertir al 3D el film.
En Marzo de este año se le preguntaba a Jon M. Chu, director de la secuela, las razones por las que no se rodaba la película en 3D como el 80% de los blockbusters del mismo calado, y su respuesta era tan simple como que ‘no lo necesitamos’, y añadía ‘tenemos rodado más de 1 millón de pies de metraje, Si van a cortar escenas para poder hacer bien el 3D no tiene sentido, quiero que hagamos una buena película’.
Vamos, que el director no quería.
Por tanto la decisión de quién es…de la Paramount. Al comunicado de retraso de ‘G.I.Joe: Retaliation’ se acompañaba las declaraciones de un ejecutivo del Estudio que confirmaba que “Vamos a hacer un trabajo en 3D concienzudo porque hemos visto lo bien que funciona en la taquilla internacional. Jim Cameron hizo todo el trabajo de ‘Titanic 3D’ en post-conversión y mirad que bien le ha ido a la película’.
Lectura: mira los tontitos de fuera de los USA que pagan por cualquier m***a en 3D’.
Siendo el dinero lo primero para la Paramount, o eso ha empujado a la secuela al 2013, ahora cbm.com informa que quizás el 3D no lo sea todo. Esta mañana el twitter de Dwayne Johnson ‘The Rock’, protagonista de la película respondía esto a un fan:
@JimmyinGA: estaba esperando a ver GI Joe el mes que viene. Espero que el 3D merezca la espera @TheRock Lo merecerá. Estamos diseñando nuevas escenas para hacerlas en 3D.
Por tanto, a la post-conversión se une ampliación de rodaje, y ello bajo las sospechas de los medios de que ‘G.I.Joe Retaliation’ no era ni mucho menos un producto decente que estrenar en verano. El 3D y rodar escenas nuevas con las que arreglar el presunto desastre vienen del brazo cogidas.
Lo peor es que hay que añadir el rumor de que la Paramount pretende utilizar este tiempo extra para convencer a Joseph Gordon-Levitt que vuelva como el Comandante Cobra y filmar sus escenas en estos meses.
29 de Marzo del 2013, una fecha muy por debajo de la que tenía antes, en Junio, aunque este año ha demostrado con ‘The Hunger Games’ que se puede hacer una buena taquilla…pero es que ‘G.I.Joe’ no es ‘The Hunger Games’.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Crítica Men in Black 3 "Regreso al pasado"

Imagen con el cartel de 'Men In Black 3'
Hay películas que están prácticamente condenadas a ser una porquería de mucho cuidado. Por lo general se trata de producciones de Hollywood que tuvieron muchos problemas durante la etapa de preproducción, ya sea por los divismos de alguno de sus protagonistas (‘Instinto Básico 2: Adicción al riesgo’, una de las escasas películas que tuve que dejar a medias de lo espantoso que era lo que estaba viendo) o por la huida de alguno de sus actores aduciendo, en el fondo, que el guión era demasiado horrible (‘La momia: La tumba del emperador’ o ‘Speed 2’) por daros dos ejemplos. No obstante, también pueden producirse serios problemas durante el rodaje como el hecho de que el director opte por acogerse a un seudónimo dado su descontento ante lo que la productora ha hecho (La ‘Supernova’ que Walter Hill firmó como Thomas Lee, aunque personalmente no me parece tan horrible como se llegó a decir) o simplemente echando pestes de todo.
Es cierto que no es una garantía, pero sólo poco menos que un milagro evita que producciones con problemas de ese estilo logren esquivar esto. Todo indicaba que ‘Men In Black 3’ iba a ser otra más, ya que contaba con el precedente de la horrible entrega anterior (en la cual no había pistas tan claras de esto, ya que su realización fue tan normal como el hecho que vayamos a ver en unos años ‘Los Vengadores 2’), notables problemas de guión tanto durante la preproducción como durante el rodaje, ciertos rumores sobre un comportamiento poco profesional por parte de Will Smith, una campaña de promoción que atufaba a que íbamos a encontrarnos algo ligeramente mejor que un bodrio en el mejor de los casos (los carteles promocionales son bastante feos y los tráileres poco inspirados), pero se ha producido el milagro y ya os avanzo que estamos ante un entretenimiento con errores y aciertos, pero donde vence lo positivo.
El villano de 'Men In Black 3'
Es obvio ante esa afirmación que la duda ahora será si ‘Men In Black 3’ me ha gustado más que la primera entrega, y la respuesta es no, pero con ciertos condicionantes. El primero es que comencé un revisionado de ‘Men In Black’ hace unas semanas y preferí no completarlo, ya que me encontré una cinta más desigual de lo que recordaba, con algunas cosas graciosas y/o bien hechas, pero también otros aspectos que habían envejecido lo suyo y su efectividad era mucho menor. Al final preferí parar el visionado y mantener el buen recuerdo que tenía de ella, así que coged con pinzas el hecho de que ‘Men In Black 3’ no me parezca a la altura de la primera parte. ¿Los motivos? El más destacable es que, tras un prólogo bastante acertado para introducir al villano de la función, tarda mucho en arrancar, porque la película transmite cierta sensación de dejadez hasta que se consuma el viaje en el tiempo del personaje de Will Smith. Hasta ahí se plantea un conflicto de vital importancia en la trama entre los personajes de J y K, pero se hace sin inspiración, como sabiendo que lo bueno empezaba cuando la acción se trasladara 30 años hacia atrás en el tiempo.
Sin embargo, es asombroso que los errores del guión a partir del viaje al pasado sean menores al apostar sabiamente por un menos es más en el que los efectos especiales no sólo no son utilizados para abrumar al espectador, sino que su presencia en el relato tiende hacia lo incidental en la mayoría de casos: La reconstrucción para asemejarse a la época, la vestimenta de los personajes y el uso de alienígenas sin que sean el foco de la acción o para aspectos visuales menos relevantes son la regla general. Sí que hay un clímax final bastante potente, pero tampoco ahí los efectos visuales tienen tanta preponderancia, mientras que los nuevos gadgets están bien dosificados para que tengan su momento de importancia sin que el conjunto de ellos resulte abusivo.
Josh Brolin en 'Men In Black 3'
Ciñéndonos al guión que escribió Etan Cohen, luego fue corregido por David Koepp, más tarde también Jeff Nathanson hizo algunos retoques, pero luego Koepp volvió a ser contratado para terminar de ajustar un guión que no convencía a nadie, pero en el que finalmente sólo Cohen aparece acreditado. La verdad, con tanto lío casi me olvido de lo que quería decir, y es que en el guión hay más virtudes que efectos a partir de la media hora inicial: Lo cómico, que al principio resulta algo endeble, funciona y hasta tiene algún golpe de humor especialmente inspirado (todo lo relacionado con Andy Warhol), la trama avanza de forma previsible pero con corrección y hasta se permiten introducir un giro a la saga que la redefine, y no sólo no es un estropicio (algo que, por ejemplo, sí pasaba en ‘Scream 3’), sino que da a la película una emotividad que le permite elevarse por encima de su naturaleza de secuela correcta pero sin alma que estaba definiéndola hasta ese momento.
No tan sorprendente resulta la labor en la puesta en escena de Barry Sonnenfeld, el cual nunca ha destacado demasiado en esta faceta y ‘Men In Black 3’ no es una excepción a la regla, aunque sí que reduce bastante uno de los aspectos más cansinos de la mayoría de sus películas: Los excesos (incluso en sus comedias más normalitas). Ya he comentado que el guión fomenta este punto (lo cual hace aún más sorprendente el disparatado coste de la película), pero eso puede resultar irrelevante si el director opta por la saturación. No obstante, el problema es que a cambio tenemos una puesta en escena un tanto insípida, con escaso interés en detalles ajenos al aspecto principal de cada escena y que no hace nada por intentar dotar de cierta humanidad a lo que se está costando. El bagaje, con todo, es aceptable, ya que Sonnenfeld no molesta y deja que la acción discurra con tranquilidad según los designios del problemático libreto de la película. Por cierto, de nuevo estamos ante un 3D irrelevante que sólo sirve para sacar un poco más de dinero a los espectadores.
Will Smith y Tommy Lee Jones en 'Men In Black 3'
Es evidente que uno de los ejes de la función es Will Smith, no ya sólo porque sea capaz de sostener una película meramente con su carisma y saber estar (esto último lo ha adquirido con el paso de los años), sino porque en este caso su protagonismo, compartido con Tommy Lee Jones en las entregas anteriores, es indiscutible, recayendo sobre él el peso de mantener interesado al espectador en las distintas fases por las que pasa la historia hasta llegar al inevitable enfrentamiento final con el villano interpretado por Jemaine Clement. Eso sí, no estamos ante el mejor trabajo de Smith, ni tan siquiera a su mayor despliegue de carisma en una producción comercial (lástima que haya pasado de cantar y el tema central haya recaído en ese terrorista musical que es Pitbull), pero aún así resulta un líder convincente, despliega correctamente su encanto (ese que le ha llevado a ser el único invitado capaz de hacer tolerable ‘El Hormiguero’) y, a la hora de la verdad, nos encontramos con una versión de J evolucionada respecto a ‘Men In Black’, pero con las mismas constantes.
Ya he apuntado que Tommy Lee Jones pierde peso en el relato, pero es que ni tan siquiera es el principal protagonista, ya que esa tarea recae en Josh Brolin, el cual ofrece una estupenda versión de K en sus años mozos, donde se ve realmente al personaje 40 años después, pero también una personalidad más extrovertida. Y es que Jones es un gran actor, pero no es que se esfuerce demasiado en este caso, por lo que hemos salido ganando con un Brolin que sí parece disfrutar. Eso sí, ni por asomo cuela como alguien de 29 años. Otro acierto ha acabado siendo el fichaje de Jemaine Clement para dar vida al villano, ya que consigue al mismo tiempo transmitir sensación de auténtica amenaza y resultar cómico en ocasiones (el cara a cara entre sus dos yo es muy efectivo). Quizá se abusa un poco de un par de frases que definen al personaje, pero a mí no me llegó a molestar. El resto todos cumplen bien (quizá esperaba algo más de Emma Thompson, pero tampoco cuenta con mucho tiempo para ello), siendo destacables los casos de Bill Hader (genial como Andy Warhol) y, en especial, Michael Stuhlbarg como Griffin, un extraterrestre que puede predecir todas los posibles futuros en función de cualquier alteración que se vaya produciendo. Estamos ante un personaje que consigue dar un toque especial a la película, algo que la beneficia sobremanera.
Uno de los mejores momentos de 'Men In Black 3'
En definitiva, ‘Men In Black 3’ es un entretenimiento más que digno que, tras una buena presentación del villano principal, tarda algo en arrancar (básicamente hasta que se produce el viaje al pasado), pero luego se un espectáculo agradable con algún gran momento que cierra el círculo de la saga de forma satisfactoria. Algunos se sentirán un tanto decepcionados por la escasa presencia e Tommy Lee Jones, pero lo cierto es que Josh Brolin está más motivado como él de joven y Will Smith sabe aprovechar el carisma del que siempre ha hecho gala. Vamos, un buen divertimento más cercano al nivel de la primera entrega que a ese absoluto desastre que fue su secuela. Algo es algo, pero, por favor, que dejen morir la saga aquí y no sigan adelante a lo tonto.

sábado, 20 de octubre de 2012

Imagen con el cartel de 'Resident Evil: Venganza'
Los estrenos de la semana pasada estuvieron marcados por la llegada de dos secuelas con dudosa justificación artística. Ya os hablé de la entretenidaVenganza: Conexión Estambul‘ (Taken 2, Olivier Megaton, 2012) y ahora ha llegado el momento de comentaros ‘Resident Evil: Venganza‘ (Resident Evil: Retribution, Paul W.S. Anderson ,2012), la quinta entrega de la franquicia que la famosa saga de videojuegos. Dejando a un lado la discusión sobre si son zombies o infectados, estamos ante una serie de películas que nunca se ha caracterizado por ofrecer cintas con particular interés, siendo un tanto iluso el esperar que con ‘Resident Evil: Venganza’ fueran a dar un giro de timón tan grande como para ofrecernos algo al nivel de joyas como ‘La Noche de los Muertos Vivientes‘ (Night of the Living Dead, George A. Romero, 1968) o grandes entretenimientos como ‘Amanecer de los Muertos‘ (Dawn of the Dead, Zack Snyder, 2004). Ya os avanzo que no lo han hecho.

Lo mismo de siempre

Hablar de rutina a la hora de comentar ‘Resident Evil: Venganza’ es tan obligado que a la gran mayoría os podría sonar como algo innecesario. Y lo peor de todo es que la película empieza de una forma inusual que invita a mantener cierto optimismo sobre lo que está por venir: Una gran pantalla a bordo de un barco contada a cámara lenta y con la acción avanzando hacia atrás en el tiempo. De esta forma, se consigue mayor atención al detalle, se nos introduce en una historia en la que reaparecen varios actores que formaron parte del reparto de alguna otra entrega de la saga y, sobre todo, se atrapa la atención del espectador.
Imagen de 'Resident Evil 5'
El problema es que eso sólo dura un par de minutos, ya que pronto hay que recrear la escena siguiendo los cánones habituales de espectacularidad y ruidosidad usadas habitualmente para tapar lagunas de guión. Acto seguido se introduce la primera (y única) gran novedad de jugar con el espectador y la idea de la credibilidad de la propia saga, pero eso es algo que pronto queda desterrado en beneficio del habitual correcalles con zombies de fondo, los cuales sólo consiguen dotar de cierto interés a la propuesta cuando se desvía de los ‘zombies masilla’ para dejar paso a monstruosas creaciones, estimulantes en lo visual, acertadas en lo espectacular, pero algo decepcionante por no tener el suficiente peso en la trama.

Mucho ruido y pocas nueces

No voy a negar que ‘Resident Evil: Venganza’ presenta una relativa evolución argumental en lo referente al enfrentamiento de su protagonista con la corporación Umbrella, pero impera lo tramposo a la hora de establecerlas. La primera es forzar la alianza de Alice con el gran villano de la anterior entrega, por lo que tranquilamente podrían salirnos más adelante con que Umbrella no es más que una pieza en el entramado de una conspiración aún mayor y alargarlo todo hasta el infinito y más allá. La segunda es que es la única forma que tienen de justificar la aparición de antiguos personajes a los que yo ya daba por perdidos para siempre, pero sin darles el más mínimo desarrollo argumental. Son peones a las órdenes de Umbrella por motivos que no desvelaré y eso es todo lo que van a hacer.
Imagen de Jill Valentine en 'Resident Evil: Venganza'
También resulta un tanto molesta la insistencia de Paul W. S. Anderson en mostrar de forma reiterada a la reina roja cada vez que hay que incluir una nueva amenaza para Alice y su equipo, ya que así se crea una sensación de repetición y esquematismo que acaba agotando al espectador. La cosa es que la malvada lanza unos zombies (u otra cosa) contra ellos, consiguieron vencerlos, avanzan un poco más y la reina roja lanza más zombies para acabar con ellos. Este punto se repite durante gran parte del metraje, siendo sólo maquillado parcialmente por el hecho de que estamos ante la cinta con mayor presupuesto de la franquicia, algo que se nota a la hora de que no haya cosas raras a la vista cuando una secuencia es saturada mediante el uso de cuantos más efectos especiales, mejor. Y sí, seguramente estemos ante la más espectacular de la saga, pero también ante seguramente el segundo guión más discreto de todos, algo que Anderson ya ha demostrado que rara vez logra mejorar a través de su trabajo de puesta en escena.
Sí me gustaría señalar que la saga Resident Evil está jugando un papel destacable a la hora de reivindicar a la mujer como heroína de acción, algo que no es ni mucho menos nuevo, pero que rara vez ha tenido una continuidad real más allá del peso que James Cameron prestó a ello en algunos de sus títulos más celebrados. No creo que nadie se atreva a poner en duda a Milla Jovovich como tía dura capaz de repartir estopa a cualquiera que se le ponga por delante siendo capaz de mostrar cierto expresividad emocional al mismo tiempo, pero también Sienna Guillory, Michelle Rodriguez y Bingbing Li reafirman sus credenciales en este aspecto. El problema es que Jill Valentine (Guillory) es el personaje más plano de todos (culpa del casi desastroso guión), molestando especialmente la lamentable forma que tienen de cerrar su arco argumental, mientras que el de la segunda es casi igual de insulso, con el añadido de que es incapaz de aportar nada relevante cuando puede mostrar otra cara. Por su parte, Li es la más efectiva de las tres, pero pierde demasiado protagonismo tras su impactante primera aparición, acabando totalmente desdibujada hacia el final. ¿Los hombres? Mero relleno para dar y recibir hostias, disparos o mordiscos zombies, pero siempre por debajo de las mujeres, que son las que parten la pana aquí.
Imagen de Alice tras liquidar unos cuantos zombies
En definitiva, ‘Resident Evil: Venganza’ es más de lo mismo, y ni tan siquiera llegar a estar dentro de las “mejores” entregas de la franquicia. Alguna escena suelta interesante (las de los monstruos zombie más ambiciosos), un cliffhanger correcto que delimita que la saga debería acabar en su sexta entrega y, sobre todo, la mayor credibilidad de la ambientación (anteriormente siempre había alguna situación en la que los efectos especiales cantaban demasiado) juegan en su favor, pero la estupidez de su guión, el discreto trabajo de Anderson tras las cámaras y el muy mejorable regreso de algunos rostros conocidos de la franquicia acaban pesando demasiado. Al final lo que queda es un entretenimiento de perfil muy bajo sólo recomendable para los fanáticos de la saga, dentro de la cual ocupa un puesto intermedio a la hora de determinar cuál es la mejor (la tercera) y cuál la peor (la segunda) de todas, aunque en ningún caso estemos ante películas que vayan más allá de lo pasable

martes, 2 de octubre de 2012

Crítica Totall Recall 2012

TOTAL RECALL (2012). LA CRITICA



La verdad es que para un cinéfilo es difícil salir satisfecho de una propuesta como esta. Hacer un remake de Total Recall (1990), una película que ha quedado grabada en nuestra memoria y que ha llenado algunas de las tardes de cine de nuestra adolescencia, tiene cierto riesgo. Es cierto que no dejaba de ser un vehículo para el lucimiento de uno de los actores del
momento, Arnold Schwarzenegger, pero contaba con un buen director, Paul Verhoeven, especialmente talentoso a la hora de mostrar la violencia y dotado de un sutil sentido del humor muy particular. Como valor añadido, la película adaptaba un relato de Philip K. Dick, cuando el tema del cuestionamiento de la realidad no estaba de moda y, por tanto, no era un escritor de referencia. “Podemos recordarlo todo por usted al por mayor” no era más que una anécdota de unas pocas páginas, pero el guión de acción futurista que articularon Dan O´Bannon y Ronald Shusett respetaba mucho de los temas que estaban reflejados en este relato corto.
UNA DE LAS ESPECTACULARES ESCENAS DE ACCIÓN DEL FILM

Colin Farrel interpreta a Douglas Quaid en Total Recall (2012), un trabajador de una fábrica de cuerpo Danone que lleva una vida monótona al lado de su escultural esposa Lori (Kate Beckinsale) y por este motivo decide contratar los servicios de la empresa Rekall, que puede convertir sus sueños en recuerdos reales. Quaid decide implantarse recuerdos de una vida como agente secreto, pero cuando se somete a una prueba para evitar que los recuerdos implantados entren en conflicto con sus recuerdos reales, descubre que es un espía auténtico. A partir de ese momento, se convierte en un hombre perseguido por la policía formando equipo con una combatiente rebelde, Melina (Jessica Biel), para encontrar al cabecilla de la resistencia clandestina Matthias (Bill Nighy) y desbaratar los planes de Cohaagen (Bryan Cranston), líder del mundo libre.

KATE, TU PAPEL DE MALA NO SE LO CREE NADIE
La novedad más importante con respecto a la primera versión consiste en que han cambiado completamente el mcguffin. Nos olvidamos de Marte, de conflictos entre colonizadores y de artefactos alienígenas. El planeta Tierra que se nos presenta en esta ocasión se encuentra dividido en dos territorios claramente diferenciados, La Federación (que incluye Inglaterra y los países de alrededor) y La Colonia (Australia). El resto del planeta se encuentra devastado por una guerra química y es inhabitable. La mayoría de la población vive en La Colonia y trabaja en las fábricas de La Federación, viajando en un elevador gravitatorio conocido como “La Cascada”. La resistencia busca mejorar la vida en La Colonia en un mundo en el que el espacio se ha convertido en un bien escaso para todos.

UN GUIÑO A LA VERSIÓN DE 1990: LA CHICA DE LOS TRES PECHOS.

Desde luego, el futuro que nos muestra este film es más realista y decididamente menos ochentero. La estética recuerda poderosamente a Blade Runner, con grandes urbes masificadas, una lluvia tupida y constante y un cierto aire oriental en el entorno. Las escenas de acción son apabullantes. Len Wiseman dispone de un juguete muy caro que es capaz de mantener la capacidad de sorpresa ante el futuro que nos plantea, como lo hacía la película original, y de entretenernos con la espectacularidad de las set pieces, a pesar de que en más de una ocasión nos sintamos un poco desubicados, como dentro de un videojuego.
Estas son las virtudes de la cinta, que no son pocas, pero de alguna forma, se han dejado el alma de la historia por el camino. Vemos marcas, en forma de escenas calcadas, que nos van llevando por la historia original con una sensación de cierto vacío entre ellas. Los protagonistas, sin entrar en si son buenos o malos, carecen de carisma. Kate Beckinsale, por muy esposa del director que sea, da risa como villana de la historia y su expresividad es tan nula, que la única forma que tienen de hacernos creer que es mala es pintándole los rabillos del ojo y revolviéndole el pelo, con peinado de peluquería eso sí. La ambigüedad sobre lo que era realidad y lo que era ficción, que le daba una doble lectura a la versión de 1990, desaparece, con lo que nos queda una historia plana de sorpresa nula. Ni siquiera nos han metido un cameo de algún protagonista de la original, más allá de los detalles referenciales de la prostituta de los tres pechos o la mujer mayor del aeropuerto.

DESAFIO TOTAL MEETS BLADE RUNNER.

No podemos negar que estamos ante un buen entretenimiento palomitero, pero el que haya visto la versión de Schwarzenegger y la aprecie, no se le ha perdido nada en el cine, la verdad.